me invitaron a conocer “La Florencia”. Un lugar muy ameno, con terraza para fumadores, unos helados artesanales buenazos y una carta que sale un poco de lo típico, sin arriesgarse a que caiga mal o sea demasiado transgresor. Sandwiches ricos y generosos, gente amable y preocupada por el buen servicio y unos dulces del terror de buenos. ¡Probar la torta de milhojas casera! Y si todo lo anterior fuera poco, nos dieron una degustación de bolas de helados rari-riquísimos. Gracias y volveremos pronto.