Quede fascinada con este lugar.
El ambiente es muy agradable y acogedor, un punto a favor ya que no hay nada más rico que disfrutar tranquilamente un buen Chai Latte.

La especialidad de este lugar son los helados y el café, ambos maravillosos. Tienen una gran variedad de sabores, probamos varios y nos decidimos por bombom rocher (perfecto para golosos), cookies and cream, pistacho y limón albahaca, todos artesanalas y con ingredientes de primera calidad.
El cafe exquisito, a una temperatura perfecta y sabor intenso, ni siquiera fue necesario endulzar.

La atención un 7, el joven que nos atendió fue amable.